martes, 21 de mayo de 2013

LA COSTURA

Voy a buscar a mi tía al acabar el corte.
Muchas mujeres se reúnen por las tardes en el taller.
Huele a naftalina y a lejía.
Vienen tres señoras a última hora para las pruebas y la cosa se retrasa un poco.
Traen a un niño flaco para probar el pantalón de la comunión, un arreglo de su hermano.
Hablan de la celebración, de los parientes que vienen del pueblo, de acabar de una vez el mes de Mayo, de que el verano son más gastos...
Encuentro la oportunidad perfecta para dibujar la escena y este lugar con el que me identifico más cada minuto que pasa.
De repente rodean al niño cinco señoras dando la opinión sobre pinzas, ojales y bajos.
Me aparto hacia otro lado.
Imposible hacer un dibujo allí. No quepo.
Una pena.


Juana está en la máquina del fondo tirando una jareta en una blusa para su nieta. Dice que es la última blusa blanca que le cose. Que no le luce nada el blanco.

"Con tanto colorín en las lavadoras acaba amarillenta en quince días. Yo le digo a mi nuera que me la lave aparte, o que me la deje para lavarla yo, que ella no sabe, pero ni caso me hace..."

En la máquina de al lado Remedios me ve y me pide un retrato. Su pelo blanco la hace aparentar más edad de la que tiene. Me gusta como cambia el gesto cuando cose. Arquea las cejas y aprieta la boca. Trato de dibujar su cara de concentración.

Las señoras han acabado las pruebas y mi tía recoge para irnos.
Se despiden hasta mañana.
Otras se quedan enhebrando con la siguiente conversación.

"Mi hermana dice que no se puede ir ya al centro los sábados por la mañana de la cantidad de gente que hay..."

Imagino que muchas de estas mujeres saben más de la vida de las demás que sus propios maridos...

lunes, 13 de mayo de 2013

RE-CONSTRUCCIÓN

La historia se repite una y otra vez.
Hace poco que ha vuelto a abrir sus puertas el Palacio de los Marqueses de la Algaba.
Una joya de mediados del siglo XV que varias generaciones han ido abandonando a su suerte.
Olvidado en su deterioro y su cuidado, nadie reparó en el desastre.
Cuando ya que no quedaba casi nada del palacio que en su día fue, alguien lo quiso rescatar y ha sido reconstruido por completo.
Parece que la restauración es, al menos, bastante fiel al interior original renacentista.
Se ha abierto hace muy poco al público como museo de arte mudéjar.
Entramos a verlo pero no pasamos del patio. El silencio nos deja allí atrapadas.
Dibujamos la luz del mediodía en las arcadas y la torre.
Nos miran solo los gorriones que pasan.

Palacio de los Marqueses de la Algaba. Sevilla.

lunes, 6 de mayo de 2013

LO QUE LLEGA...

Estos enanos a los que llaman nativos digitales manejan el IPhone con la misma maestría que el chupete.
 
De niñera...